La Celulitis
Notas de Interés

Es el exceso de exposición al sol lo que resulta peligroso

Lo afirma un especialista holandés en fotobiología.
- Jan van der Leun estudia los efectos de la luz sobre la piel
- Estuvo en Buenos Aires para ofrecer conferencias
- Con el cambio climático, podría aumentar el cáncer dermatológico.

 

La piel es un sistema complejo y de múltiples funciones. Regula la temperatura corporal, percibe sensaciones dolorosas y placenteras, actúa como un dique que evita la entrada de determinadas sustancias en el organismo y -esencial en esta época del año- nos protege de los efectos perjudiciales de las radiaciones solares.

 

El doctor Jan van der Leun, de la Universidad de Utrecht, es un experto precisamente en estas cuestiones: su campo de estudio es la fotobiología; es decir, las influencias de la luz sobre este tejido que cubre toda la geografía de nuestro organismo.

 

"Soy físico, pero me transformé en profesor de dermatología porque el conocimiento acerca de los efectos de la radiación ultravioleta resulta muy importante para prevenirlos con eficacia", explica.

 

Van der Leun, integrante del panel de las Naciones Unidas para la protección de la capa de ozono, pasó por Buenos Aires invitado por la Asociación Argentina de Médicos por el Medio Ambiente para ofrecer conferencias sobre los efectos del adelgazamiento de la capa de ozono en la piel.

 

-Los Países Bajos no se encuentran en la zona de influencia del agujero de ozono. ¿Allí también toman cuidados especiales?

 

-Bueno, la reducción de la capa de ozono es un fenómeno global, que actualmente alcanza a entre el 5% y el 9% en todo el planeta. El agujero es un caso extremo de ese proceso.

 

-¿Esos niveles de reducción tienen impacto directo en la piel?

 

-Oh, sí. Incluso si el adelgazamiento de la capa de ozono se mantuviera en este nivel, ya sería preocupante, pero lo es más aún porque se espera un incremento.

 

-¿Qué proyecciones tienen para dentro de 10 o 15 años?

 

-Si todos los países se comportan como está previsto por los acuerdos, entonces la capa de ozono no se resentirá mucho más. Pero le llevará mucho tiempo recuperarse, porque varias de las sustancias químicas que ya están en la atmósfera permanecerán allí por décadas y pueden seguir haciendo daño después de 50 años.

 

-¿Globalmente hay un incremento de los cánceres de piel?

 

-Sí, pero no podemos asegurar que se deba al debilitamiento de la capa de ozono. El cáncer de piel es un proceso lento, con una evolución de décadas, de modo que sólo una fracción de ese aumento puede deberse a los procesos atmosféricos. Pensamos que el aumento que se está detectando puede deberse a un cambio de hábitos: la gente se expone más y más a la radiación solar.

 

-La radiación ultravioleta (UV) daña la piel. ¿Por qué?

 

-Comienza dañando el material genético, el ADN. Ese puede ser el comienzo de un tumor, aunque usualmente no lo es porque el organismo tiene todo tipo de mecanismos de reparación y defensa. Los sistemas de reparación chequean continuamente el ADN y verifican si algo anda mal. Si ése es el caso, lo reparan. Este mecanismo generalmente funciona bien, pero cuando uno recibe mucha radiación, algo puede salir mal.

 

-¿Es necesario pasar mucho tiempo al sol para que esto suceda?

 

-No. Ni siquiera se necesita una quemadura fuerte. Experimentos con animales que reciben radiación solar poco a poco, muestran que aunque no reciban quemaduras intensas pueden desarrollar cáncer de piel igual. Sin embargo, hay un límite para la protección, porque la luz solar también es necesaria. Pero es suficiente con quince minutos diarios. El exceso es el que produce daños.

 

-¿Y el aumento de temperatura por el cambio climático también influye en este proceso?

 

-Es probable. Datos experimentales indican que si uno expone ratones a la radiación ultravioleta, desarrollan cáncer de piel en seis meses; pero si esto ocurre en un cuarto caluroso, el proceso es más efectivo. Si algo similar pasara en las poblaciones humanas, el cáncer dermatológico aumentaría más por el calor que por las radiaciones. Tenemos algunos indicios de cómo podría suceder: los procesos de reparación del organismo son menos efectivos cuando las temperaturas son más altas. Si esto ocurre en la misma medida que entre los roedores, un aumento de dos grados promedio, durante un período largo, incrementaría la incidencia del cáncer de piel un 20 por ciento.

Por Nora Bär
De la Redacción de LA NACION

Círculo vicioso

Según el doctor Van der Leun, los cambios influyen entre sí: "Al reducirse la capa de ozono, hay más radiación, que daña muchos organismos, incluyendo el fitoplancton del mar, que es una enorme masa de materia viviente -afirma-. Esto es extraordinariamente importante porque muchos procesos dependen de él. Los océanos, por ejemplo, absorben grandes cantidades de dióxido de carbono de la atmósfera. Si una parte del fitoplancton es eliminada habrá menos recaptación de dióxido de carbono y eso incrementará el efecto invernadero y el cambio climático".

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